sábado, 6 de junio de 2009

Después de las nieves

El golpe fue brutal. La caída, luego de las volteretas en el aire sin poder controlar los esquíes, anunciaba la gravedad del momento.
La nieve, recibió el cuerpo con crueldad.
Hasta ese instante habían pasado los mejores días de sus vidas.
Gozaban estas vacaciones como las habían soñado. Era para ellos una despedida de sus solterías
Ahora, tendida a lo largo de la pista, su vida espiralaba dentro de un ciego túnel con brillos.
Copos recién nacidos, transitaban por sus mejillas.
Desesperado, su hombre solo atinaba a pedir auxilio, evitando moverla.
Ella no sentía ni sus piernas ni sus espaldas.
Él le limpió el rostro y puso las mejillas junto a esa piel tan amada, tratando de acercarle nueva vida.
La mujer lo miró e inútilmente hizo el postrer intento de incorporarse. Con ternura, ella le rogó que acercara sus oídos a sus labios y le hizo la recomendación que recordará siempre: -Amor, abrígate mucho, y cuando brille tu nuevo sol, no permitas que te invadan como a mí, todos los fríos, todos.

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